De Burdeos a Casa de Vino...
Mi historia hecha experiencia
Nunca imaginé que a los 18 años, una experiencia entre viñedos cambiaría para siempre mi forma de recibir a los demás...
Hace algunos años viví en Burdeos, una de las regiones vinícolas más importantes del mundo. Llegué con cierta incertidumbre, sin conocer a la familia que me recibiría. Pero lo que encontré fue mucho más que un lugar donde quedarme: encontré un hogar y una forma distinta de vivir.
La familia Raynaud, con quienes viví, elaboraba vino de excelente calidad en su propio château. En ese entonces, la cultura del vino era poco conocida en México. Todo ese mundo tan interesante era completamente nuevo para mí, y pude adentrarme en él de primera mano. Ahí entendí que el vino no empieza en la copa, sino mucho antes.
Aprendí que la vendimia ocurre solo cuando la uva está en su punto exacto. Ni antes ni después. Que cada racimo se selecciona con cuidado. Que después viene la fermentación, donde el azúcar se transforma lentamente en alcohol y el color del vino nace de manera natural a partir de la piel de la uva. Que el vino joven necesita reposar durante meses, a veces años, para convertirse en algo verdaderamente especial.
Pero más allá del proceso, hubo algo que me marcó profundamente. El vino siempre estaba acompañado de algo más importante: la hospitalidad, la mesa compartida y las conversaciones sin prisa. Todo invitaba a quedarse un poco más. Ahí entendí algo muy sencillo: el vino no es lo más importante, pero sí es el punto de encuentro.
Lo más bonito es que no fue solo una experiencia que se quedó en el pasado. Hasta hoy sigo en contacto con la familia Raynaud, que me abrió las puertas de su casa y de su vida.
Con los años, el cariño creció, y hace poco tuve la alegría de volver a verlos. Fue como regresar a casa. Lo que viví con ellos lo pude aterrizar muchos años después, cuando nació este proyecto.
Tuve muy claro lo que quería crear: no solo un hotel donde el vino fuera el tema principal, sino un espacio donde uno pueda bajar el ritmo, disfrutar de los detalles y sentirse bien recibido desde que llega. Por eso se llama Hotel Casa de Vino, la combinación perfecta entre el mundo del vino y el arte de la hospitalidad.
Hoy te invito a compartir conmigo esta experiencia de sentirte en casa.
Si sientes que necesitas cambiar de aire, salir de lo cotidiano o vivir algo sencillo pero significativo, no lo pienses más. Haz una pausa y ven a experimentarlo por ti.
Esta es tu casa.
Te esperamos en Hotel Casa de Vino..





